Sponsored
Ruben Feldman González
by on April 5, 2019
315 views

Comparar- 

-- 
Idioma y dualidad. Pensar y comparar.

 

El origen de la palabra «pensar» es el mismo que el de la palabra «pesar». El acto de pesar implica una comparación entre los dos platillos de la balanza y esta comparación (que no es más que otra dualidad) es, como decimos, la esencia misma del pensamiento.

 

Nuestra pretensión de estar en contacto con la realidad está basada en el pensamiento (proceso META) y su dualidad inherente. Los mismos instrumentos que usamos y los sistemas de descripción de la realidad surgen de ese proceso: como ejemplos obvios tenemos la balanza, las coordenadas cartesianas y la lente. La dualidad META crea un tipo de conciencia de la realidad y también un particular tipo de instrumentos y descripciones que sustentan o apoyan este tipo de conciencia que denominamos «lineal».

 

El simple hecho que es mantenerse de pie (bipedestación) colabora poderosamente en la formación de los conceptos espaciales de arriba-abajo, adelante-atrás e izquierda-derecha, siempre inexorablemente dentro del molde de la dualidad y la oposición.

 

En el capítulo II nos hemos referido a las relaciones entre el yo, el espacio, el tiempo y la causalidad, que fueron tan bien descritas por Jean Piaget en sus estudios del niño de cuatro a siete años. Jean Piaget denomina «etapa intuitiva del desarrollo cognitivo» a este período.

 

Pero mucho antes que esto suceda el niño comienza a ser reprendido por sus padres cada vez que se moja con su orina o se ensucia con sus excrementos. Este es el comienzo del condicionamiento (o entrenamiento) del niño para que éste diferencie entre lo aceptable (N° 1) y lo inaceptable (N° 2) en nuestra cultura.

 

Esta es la época de los enojos y las rabietas y uno frecuentemente sorprende al niño de esta edad (uno a tres años aproximadamente) en la ambitendencia (hacer dos cosas opuestas) y la ambivalencia (sentir dos cosas opuestas). No es muy raro en esta etapa ver a un niño llorar mientras ríe o pegar un puñetazo después de una caricia. El molde de pensar (y ser condicionado) entre los opuestos lleva a sentir de manera dual y también a actuar de manera dual.

 

            Y si esto no bastara para fijar el patrón de memorizar, asociar, imaginar y pensar dentro del molde de los opuestos, allí están mamá y papá, el 1 y el 2 constantemente (los dos sexos). Y aunque haya un progenitor único, o dos cuidadores homosexuales, la diferencia entre los dos sexos no podrá pasar desapercibida en condiciones normales.

 

De nuevo una curiosidad idiomática: la palabra «corrupción» significa etimológicamente «ruptura en dos», lo cual es un sinónimo elocuente de la palabra «dualidad».

 

El proceso META es tiempo, es espacio, es finalidad y es la fragmentación misma, por eso representa la única interferencia a la Percepción Unitaria y es incompatible con ella.

 

El proceso META es, como dijimos, aquello que desea establecer relaciones entre causas y efectos y su actividad lleva a la oposición y tiene su origen en ésta.

 

Aquí tenemos un punto de partida para el estudio de la naturaleza última del conflicto intrapsíquico, que la psicología humanista de Maslow y Bühler todavía busca.

 

Dualidad, comparación, oposición, espacio, tiempo y finalidad están vinculados con la necesidad de «cambiar». Soy colérico o estoy colérico y debo volverme tranquilo y pacífico. Desde aquí cambio deliberadamente hasta allí, desde lo que soy voy hasta lo que deseo ser.

Tengo miedo de estar solo e inseguro, entonces vivo buscando la ilusión de la seguridad. En esa búsqueda me aíslo de los otros y de mí mismo, aun cuando viva permanentemente con alguien bajo el mismo techo.

 

Dios mismo se transforma en un «proveedor de seguridad última», con lo cual desvirtúo el significado de la religión que, en nuestro lenguaje, consiste en no otorgar al proceso META un valor mayor que el que realmente le corresponde. Esta forma de concebir o interpretar el concepto de Dios enriquece el proceso mnemónico y su producto: «el yo». Cuando el trabajo es más que función y servicio y se vuelve un medio de «enriquecer el yo» a través del dinero, el prestigio o el estatus, entonces surge una nueva dualidad, fuente de conflicto. Este conflicto no será meramente intrapsíquico. Lo interior ineludiblemente contaminará lo exterior (el ambiente y las relaciones interpersonales).

 

Según como sea la mente del ser humano individual, así será la sociedad que él construya. Y èsta a su vez lo condicionarà.

 

En nuestra civilización planetaria, que es esencialmente la misma en el Este y en el Oeste, en el Norte y en el Sur, cuando un individuo se une con otros para hacer algo, no es siempre por amistosa y espontánea cooperación. Lo hace generalmente buscando una meta, y la mayor parte de las veces se trata de una meta ideológica, idolátrica o imaginaria, lo que en nuestro lenguaje llamamos una meta «eidética».

 

La PH no es una psicología “transpersonal” sino que es “trans-eidètica.”

 

Tengo una percepción de un problema que debe ser resuelto. Otros han tenido la misma percepción del mismo grosero problema o situación. (Un buen ejemplo sería que hemos percibido que ocho de cada diez personas en nuestro planeta padecen hambre, desnutrición o ignorancia).

 

Entonces nos organizamos (cuando lo hacemos) y la organización se vuelve más importante que aquello para lo cual fue creada.

 

Todos nosotros, sin duda, podemos dar ejemplos de pertenecer o haber pertenecido a una organización que no sirve para nada, o lo que es peor aùn, de pertenecer a una organización, grupo o nación que crea conflicto, odio y aùn muerte entre los seres humanos.

En la búsqueda de la finalidad nos fragmentamos, nos oponemos a otros, hasta el punto de matar, y todo se vuelve así absurdo e insignificante.

Hay que entender que la comparación puede no ser “funcional”

RFG
hohokinesislibros.com

Posted in: Psicology
Like (2)
Loading...
2
Like (2)
Loading...
2